Mi abuelo se fue unas casas más arriba con otros hombres. Para quitarme los miedos de mi visita al doblado, me fui a la salita de estar donde habia una impresionante radio, me parecia lo mas de lo mas, con muchos botones y teclas, donde se leía Roma, Paris, Madrid, Barcelona, El Cairo etc...la enchufe y navegué ingenuo por sus mundos hasta encontrar lo deseado, solo música. Despues abrí el arca de la abuela, y sus trapos, colocandomelos sobre la cabeza y el cuerpo, me iba al corral, cogía una fregona, que era mi lanza, y batallaba con las marisuñas del pozo, con los fantasmas del tinaón, miedos inculcados por los mayores, porque era muy aficionado a robar los huevos de las gallinas y estamparlos contra el enemigo imaginario, y sus calculos de huevos, pues, no les cuadraba. La casa seguía acariciada por los velos, quizas, estremecedores de alguna ópera o melodías sugestivas. En el corral un guerrero noble iba oscureciendo al enemigo, mientras las estrellas callaban mi batalla, protegiendome de algun guantazo inmerecido de mi padre o un tiron de orejas de mi abuela porque veía anomalias en su arca. Dejaba todo y me sumergia en el espacio de la salita de coser, donde majestuosa, imponia su poder, a todos los huespedes que osaran pisar su territorio sagrado, la radio. Emitia una luz amarillenta, me tumbaba en el suelo, mirandola de frente, rendido por las batallas, escuchandola cual fiel pupilo y quedandome dormido, feliz y dormido. Dias despues supe que iban a venir unos parientes de Badajoz, una sobrina de mi abuelo materno, con un hijo que tuvo de soltera. Ella era fea, con un punto de estupidez en su persona, que se me antojaba retrasada y no iba mal encaminado. Una niña pequeña de su matrimonio ya formal y un marido divino y deseado por mi, que era encantador, de ojos arrebatadores y grandes y que solia traer una cámara de fotos para hacer perenne y para la posteridad , los recuerdos de mis 8 años , tenía un tic en el rostro y tartamudeaba un poco, me enamoré de él incluso estudiando de mayor el Badajoz iba a buscarme al internado, pero esas son otras historias....
viernes, 8 de enero de 2010
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