- * NO LE GUSTABA EL PASO DEL TIME* El Tiempo yacía simple. Sin esperanzas. Sin destino fijo y final. En un butacón de terciopelo rojo de un club de jazz, somnoliento y decadente, dejaba pasar las horas muertas. Con un traje a rallas y botines a la antigua, esperaba a su mejor amante que nunca llegaria. En su mano diestra, una larga carta de despedida, en la otra un laceroso y caliente Whisky. Unas aspas enfriaba lo imposible. La cantante de jazz desgranaba, certera, los lamentos. Con un suspiro y derrotado leyó por décima vez aquella lanza venenosa, directa a su perversidad inmortal: Querido: En mi cuerpo y alma, se detiene desterrada, mi frágill soledad. El blues áspero ingiere nuestras horas, en pasajes del recuerdo. Nos enredamos fieles, tú y yo, en aquel presente, arañándonos sin piedad, los anhelos resbaladizos. Encontré tu camino histórico, y allí me tuvistes, amarrado, transformado a tu antojo. Debí amarte deprisa, mis sueños melancólicos y confusos, se removían ágiles, en la reserva fiel de mis cosas favoritas. Hoy he salido contento. Te he comprado una postal donde salgo de niño, en mi viaje al Paradiso Perduto, que con esta carta, es mi despedida triunfante.. Oigo tus melodías vigorosas, que me desbordaron adecuadas, cual náufrago solitario. Tú que fuiste abrazado por las nanas azules de mis palabras sinceras, en nuestra tierra fértil. Tú que sacaste los pájaros paganos de mi alma. Quedarás en mi partida en silencio. Te miré frente a frente, a esa tu intensidad profunda, erizando mis razones y mi piel. Apagaste las estrellas lejanas, para estar juntos. Trajiste las hojas dipsomanas del otoño durmiente, de otros reinos inconfesables, para mí, para nosotros. para nuestro camastro, y en medio de tantos sueños y quimeras, me empezastes a invocar, a transformar, a ser útil, a herir mi finísima textura complaciente y complacida, que me daba la vida. Esos arribistas eran cada vez peor en sus paraísos falsos, y me rescataste prudentemente para salvarme. Fui fuerte en mi ilusión, creyéndote. Derrotando el vértigo de las dudas y la complacencia del los pecados faciles. ¿ Que me distes ?. Cambios. Cambios sutiles y confusos para mí. Acariciabas mi cuerpo rescatado, como fantasma oportuno. Me dabas placeres a bocanadas. Deleitable tu tacto. Nos enredamos sudorosos en tus sábanas trenzadas de fino engaño. De sueños pasajeros. Esas solitarias estancias, gemían, hervían, copulaban con graciosa voluntad, al vernos desnudos. Mientras íbamos rozando los abismos posibles e imposibles de nuestra memoria y deseos. Con aliento de menta susurrabas tus condiciones. Oportuno granuja bendito. Don Juan infiel, convirtiendo mi carne alucinada, en imágenes irónicas y macilentas. Desprendíste de mí, mi soledad, huella fértil y creadora. Marioneta temblorosa y de cuerdas de papel fui. Amante cantor, en nuestras horas perdidas, ignoradas, luminosas..presagios de tu bola de cristal legítimo, escupian tus malabarismos, manjares exquisitos salidos de tu tómbola bulliciosa y pasajera para nada. Para el fin. Tu tono suave, sofisticado, engañoso, burlón y peregrino, me citó en la cabaña histórica, de tantas puertas con corrientes, de entradas y salidas, sin saber, sin comprender, de tu cabaña con faro y mar turbulento. ¿ Como no me dí cuenta ? Exhaló mi ilusión por tí. El melancólico blues de tu casino barato, ya no me cautivaba. Están en los sueños de mis sombras. Tu realidad infiel no me gusta; no me sugiere. Te pudo pasar a tí. Pero vendiste tu alma al peor postor. Las campanas de aquellas medias noches tocaban a esos triunfos extraños, no significaban nada. Solo eran bailes agitados, entre leones enredados y castigados por las habladurías vulgares. Nosotros. Gritaban las esquinas aburridas, sellando nuestras perdiciones. Y nos reíamos hambrientos. Riendo con el sudor perlado de nuestros cuerpos en la fragilidad de las horas. De la noche. De los destinos tan distintos. Los nuestros. Te pedí el blus desgarrador. Lo necesitaba. Te esperé y no llegaste. Llamé a los vientos suaves. Imploré en nuestras sabanas áridas, a los dioses. Puse mi alma en espera, por tí. Y me cambiaste. Me enredaste. Todo lo que sería, lo supiste y no dijiste nada. Mi hogar se hizo de sueños engañados. Los tuyos. Tu vesánico hacer. Tu triste abrázame, hiriente y postizo, que asco!! ¡¡ Que pena !! El canto de los afligidos me llama, volviéndose noche. El sol se puso en mi sur, y tú loco abrasador inundas de lágrimas mis estancias luminosas. _ Encantado seré tu amigo! Me dijiste, en mi mejor juventud. Eres justo mi tipo. Portémonos mal, mordiéndonos de amor las entrañas solitarias. Y piqué. Cedí voluntarioso. Te amé y te ofrecí. Cabrón tortuoso. Te pedí me dieras aquel doceavo beso que tanto esperé e imaginé para que? En tu pasaje fértil tus agradables huellas , me hacían temblar, trazando ilusiones sin desvanecerme y me aburrí de esperar. Como tú quieras amigo ilusionista, siempre azacanado, sin exilio pactado, yo te seré fiel. Te dije confiado. Me volviste loco, con tus cosas tontas. Saldé mis confesiones triviales para seguirte. El quid que deseabas. Pasaste como cometa fugaz y me cambiaste sin avisar, por otro amante incauto. Soñador sin remedio. Abrazado querrá ser. Me retiré de tu circo llevándome a la eternidad los puros e impuros retazos de mi vida en ti. Tu tacto febril escribió una recomendación a mi favor, gracias. Te esperaré, si lo deseas en los minaretes cubiertos de hiedra donde se divisa lo que ya sabes. Con mi plegaría esbelta y austera pasaré los días en esos confines verdes. Ya no te deseo gracias por todo. Que te vaya bien. Dejó de beber. Ya ebrio y triste miró por los acantilados del jazz furtivo. Dejó caer el manuscrito de despedida, cerró los ojos y unas tenues lágrimas cayeron prontas sobre su inmaculado traje. El saxo tenue y febril balanceaba los destinos del Universo. La bella cantante agarraba el micro y relajaba más la voz. Los perpetuos humos enviciaban al local barato del Tiempo. Este yacía mortal sobre la moqueta roja y un manuscrito largo y sincero pedía auxilio para que los vientos de la noche no se lo llevaran. La bella recogió de un rincón, embadurnado de besos y perdón con múltiples letras sangrantes, un largo papel. Guardó su contenido en un sobre azul que había sobre un butacón de terciopelo rojo. Apagó las luces y se fue
sábado, 9 de enero de 2010
Lentos Emocionantes y Eléctricos
LENTOS EMOCIONANTES Y ELECTRICOS
- Era el rey. Se sentía acalorado y rendido al acabar la tarde de trilla. Olía a sudor limpio. A cebada y trigo. A sueños incandescentes y tibios. En sus labios finos, un silbido profano y melódico, de alguna diosa cantante, de sus amores radiofónicos._ ¡ Viernes ! y daba un brinco de felicidad, mientras quitaba las jaquimas a sus mulas y les daba libertad. Sabía que esa noche en la discoteca, había música nueva. Aliviaba a los animales cansados y sudorosos, que lo seguian, sacando agua del pozo natural de la cerca, mientras bebían sedientas, las bañaba, echándoles cubas de agua fresquita, sobre los lomos de terciopelo, después se iban trotando a los extraños pastos del verano, felices. Miraba a las higueras generosas y sus inmensas parvas de higos frescos a sus sombras oportunas. Al paseíllo de las hormigas negras, con múltiples y variados manjares. Oía el canto de lo conocido y desconocido adivinando sus murmullos. Contemplaba el volar lento de las cigüeñas. Sentía el deambular de la brisa por su cuerpo empapado de sudor. Ya, como poseído por todas aquellas sensaciones, se desabrochaba las botas. Se quitaba los calcetines, repletos de cebadas y polvillo. Al borde del pozo iba dejando su desgastada ropa; mientras silbaba, absorto, con esos labios fínos, una melodía lenta con oración: _ ¡ Hoy es Viernes chaval ! Las caricias impúdicas de la brisa lo abrasaban, recorriendo todas sus fronteras, un escalofrío placentero erizaba su piel canela y se sumergía , sin prisas, en la pila fresquita, desnudo y libre, como libre es la inocencia. Su ted morena y explendida, brillaba con las luces y sombras de la naturaleza expectante. Agitaba el agua sobre su cuerpo. Venían a su mente los barquitos de su infancia, banboleándose sobre las olas altas y peligrosas que agitaban su cuerpo. Se sumergía, escuchando en la profundidad la suplica de los náufragos. Su sudor enamorado, emergía enlutado, hacia la superficie verdosa del mar agitado, respiraba profundamente, diluyéndose en el atardecer evanescente del verano maduro y fiel, con un : _¡ Hasta siempre muchacho !. Digno, era comido por el aire burlón y llevado a las estancias secretas de lo invisible. Entonces emergía puro y limpio de la pila diciendo e invocando a su dios particular: ¡ Viernes ! ¡ Viernes!. Lo esperaban en el antro pecaminoso de la discoteca, los lentos emocionantes y las baladas eléctricas. Unido, pegado, fundido al cuerpo de alguna bella, tabú sereno y deseado. Sintiendo los sofisticados pechos, jóvenes y turgentes, balanceándose con descaro sobre él. Oliendo la limpieza suave de un perfume una y otra vez.. Una locura atrevída para los sentidos. El latir de la noche acababa de empezar. Sus tribus eran generosas. Las turbias luces oscuras, poseían las voluntades de dos volcanes en erupción. La columna vertebral parecía crujir a ambos, como relámpagos invisibles, que saben donde acertar. Las manos inexpertas, subían y bajaban, muy lentas, cansinas de sesear y palpar, las espaldas vestidas y estafadas por la ropa, que molestaba. Mientras, el poder de las melodías, bajaba al amor imaginario para ser poseído y el veneno cálido de los sueños rotos, era hilvanado nuevamente, en otra noche, para ser revivido en la piel. Los labios susurraban nerviosos, promesas y deseos. Seguía el monótono balanceo de los pasos, enlazados entre sí. Las cabezas apoyadas sutilmente en las mejillas sofocadas y ardientes. Con miradas perdidas en la noche. Envueltas en colores tenues. El suelo tendía su alfombra voladora. Extasiados por sueños ricos y poderosos. Robados por hadas del placer. Perdidos sin rumbo. Solo la oscuridad. En madrugada alta y generosa. La cintura quemada. La piel marcada por los dedos, vida o castigo. Besos primerizos y temerosos. Los alientos mentolados y de fresas, unían sus lenguas en la batalla ganada de ante mano. Los cañones del aliento invadían una y otra vez las trincheras del rostro. De los rostros poseídos en dunas de vao y disparos de besos descontrolados y certeros. Tomando y retomando, sin reservas todo lo tocable del enemigo. Y los colores postizos, embajadores de las provincias del deseo, intuían el descalabro de tantas batallas, emocionantes y eléctricas. La noche, puta y certera, puso a las horas en guardia y con condiciones, de pronto se iluminaba todo, con otros ritmos mas acelerados, la guerra se retiraba sonrojada, los cuerpos sacudían sus últimos cartuchos, las lenguas descansaban en sus guaridas cansinas y malhumoradas, escupiendo maldiciones. El faro tenue de la oscuridad, dejo por fin su equipaje oscuro. Simplemente bello, el Alba, gritaba y echaba sus sábanas al inmortal Tiempo. La chica tenía que ir al baño, siempre socorrido. Mareada de excusas. Chorreando por la batalla. Desencantada quizás, por el poco porvenir de sus sueños. Él se quedaba de pié, en medio de la pista. Hablando con el Alba. Dando las gracias al Destino. Sacando un pitillo arrugado por la contienda. Feliz. Esperando entre calada y calada el fin de la madrugada. El sol reluciente de la tarde de verano secaba la piel bronceada del muchacho. Las mulas habían desaparecido de su vista. Vaciaba la pila inexperta de deseos profundos, mientras el reguero de agua dorada y desteñida, soltada inocente, por la paja humedecida y débil, se perdía en los surcos y senderos de la Tierra Madre enamorada y sábia. Algunas hormigas, viajaban sorprendidas por la riada de oro, hacia otros destinos distintos. Los grillos salían hábiles de sus escondites múltiples. Alguna libélula se contemplaba insegura en los espejos de los regueros. Las sombras invadían seguras la tarde cálida del verano. Unos labios finos y formales decían por undécima vez..._ ¡ Hoy es viernes ! .
Cuerpo Asaetado de Dudas
EN EL CUERPO ASAETADO DEL BLUS:¡ SUSPIROS...!
- CALOR Y MISTERIO: Pasea diminuto un avión, por el cielo incandescente y sagrado del verano romano. Izharin lo persigue con la mirada, tocando su panza con el dedo índice. No se hace a la idea aún de que su pareja ha muerto. - ¿Dónde está el amor? ¡Ese que riega los conductos de la soledad! Que sale al encuentro de la felicidad primeriza y pura.¿Dónde estás?¿Porqué me siento inmensamente solo? Se desvanece el avión en un horizonte aspero y neblinoso. De una calima extraña. Como si estuviese llorando el mismo. Los efectos del calor seguramente. Llora profuso. Desconsolado. Ido del mundo. Se sienta sobre el borde de la cama. Un pequeño tocadiscos le hace compañía sobre una mesita imperio. Al lado seis frascos de somníferos Nembutal. Una botella de whisky y ocho cigarrillos que desea devorar en su decisión final : Irse con él. Con su amado. Él ya no está. No es posible. Hace unas semanas estaban en España. En un chequeo rutinario detectaron un bultito en el colon. Los médicos en un aparte le dijeron: _ ¡Fase cuarta, Izharin, muy avanzada! Quizás unas semanas. Resígnese. No hay antídoto. Sufrirá poco. Lo sentimos. Dejó de pensar en positivo. Su amor de toda la vida se iba. Sus bellos trabajos por el mundo se desintegraban. Volaban fugaz como ese avión diminuto por los cielos neblinosos. Lo dejaba demasiado pronto. Injustamente pronto. Treinta años. Los planes de ambos se esfumaron. Será mejor terminar cuanto antes. Quería estar un ratito más sobre la cama. Contemplando la mesita poderosa que le daría el fin. Envuelto en recuerdos de tardes resplandecientes. Visitando los mejores museos del mundo, para restaurar los trabajos más jugosos y prioritarios. Solo ellos. El mundo de ellos. De dos exquisitos y nobles caballeros. De amantes con corazón. Generosos. Altruistas. Comprometidos.Ya nada era igual. Todo olía a mentira gorda. Se echó de espaldas sobre la cama. Percibía su olor. El sabor de sus besos. La justa caricia de sus manos. Solo le bastaba cerrar los ojos y advertir mil sensaciones de él. Con él. Los besos lentos sobre las fronteras de la carne templada. El tacto apaciguador de los susurros respetuosos. La mejor terapia. El amor. El tintineo de las copas al brindar un deseo. O un éxito. El paso de un día cualquiera. Las risas de los mil juegos para pasar la tarde de los Domingos. El olor de su ropa limpia. Las miradas fijas recorriendo libres los contornos del deseo. Los suyos. Y ahora no estaba. No había nadie. Solo él como despojo inútil. Un Izharin cobarde. Sin fé. Nunca la tuvo. Él si la tenía. Y le gustaba escucharlo en esas divagaciones filosóficas. Con hermosas palabras. Con ya la encontraras tiempo al tiempo. Estamos de paso. Le encantaba. Pero ahora solo con estancias vacías que adquirían su forma. Con recuerdos mezclados. Sinuosos. Una habitación seca y miserable. El murmullo exterior de la ciudad santa. Roma eterna y pomposa. Las entradas para un partido, ya sin sentido. Se incorporó de la cama lento. "_¡ Cambiaaa lo que tengaasss que cambiarrr! Creyó oír desde el baño esa voz. ¿Qué podría cambiar ahora? Los sabores del amor, del éxito? Solo por tenerlo de nuevo a él ¡ Sí eso quiero! Quiero irme cuanto antes para estar con él. Vaga ilusión. Deseo cobarde. Decisión desastrosa. La vida sigue. El mundo está ahí a tus pies. Sigue Izharin. Tienes talento,. Dones. Generosidad. Nada lo consolaba. Las divagaciones no entraban en su lógica. Los cigarrillos desaparecían sin piedad. El whisky hacía su efecto. El nembutal, pastilla a pastilla. iba siendo ingerido con lágrimas hermosas. Todo terminaría en unos instantes. La penuria que alfombraba el paso de sus recuerdos desaparecería pronto. Un reloj toca los cuartos a mucha distancia. Mira su reloj de pulsera. Un rolex regalado por él. Las nueve y cuarto de una mañana de comienzos veraniegos. Un día que pudo ser brillante y ahora es embotado. Se aturde por momentos. Empieza a ingerir más. Un timbre suena y resuena con insistencia en el apartamento. No importa quién sea. No estoy para nadie. Pronto se acabará todo. Dejen de tocar por favor. Farfullaba en una inconsciencia borracha. Suena y suena. Le martilleaba los oídos. No lo soporta. Se levanta furioso hasta la puerta de entrada. Abre tambaleándose. No hay nadie. Maldita sea. Al cerrar la puerta arrastra algo con los pies. No vé claramente. Se agacha. Coge un pequeño sobre. No hay remite. De color extraño. Su textura es diferente. Lo abre y lee. No conoce a nadie en Roma. No espera a nadie en Viernes. La sirvienta libra hoy. Se atusa el pelo confuso. _¡ Seguramente se han confundido de puerta! " Espérame en la sinagoga" Era el escueto mensaje del sobre extraño. Su desconsuelo era total. El tocadiscos voló por los aires. Los minutos, hirientes, confusos. El mensaje absurdo. Los recuerdos amontonados en su retina, dolorosos, insoportables. Deshace la cama de forma violenta. Muerde las sábanas con angustia. Destroza todo lo que toca. Y ese maldito mensaje sin sentido. Mira por la ventana tambaleandose, con náuseas, Roma no le sugiere. Maldito cáncer. Maldito todo. Huérfano. Convicto de ninguna guerra. Solo la del amor que ya no estaba. El Tiempo retorcía implacable sus entrañas. Arrugó el papel con el escueto mensaje y se repuso. Esa nota era más poderosa que su inminente muerte. Fue al baño. Se entró los dedos en la boca y despachó a gusto esa eternidad que lo esperaba rápido en la oscuridad, quizás, de lo desconocido. Se duchó con agua fría. Se puso unos tejanos. Una camisa de lino y deportivas cómodas. Cruzando los brazos sobre sus hombros imaginó un abrazo de él. Sobreponiéndose dijo: _ ¡Ayúdame!. Se marchó del apartamento, camino de la sinagoga del mensaje. Pasó por las escalinatas de la Plaza de España. Más recuerdos hirientes. Paró un taxi y le indicó mareado el sitio señalado. Al llegar no había nadie conocido. Gente extraña. Turistas. Palomas en una fuente charlando sobre sus cosas. Arrullando con pasos cortos sobre la historia del mundo. Un restaurante pequeño acababa de abrir. Lo miraba todo con nostalgia, rabia y dolor. Sus pasos lo condujeron rápidos hasta la sinagoga. Recordaba muy bien que había pertenecido a una orden templaria. Ya no le importaba nada su cultura. Entró sin ganas. Miró a su alrededor. El recinto era fresquito. Cuantos recuerdos agolpados. Galopando en esos instantes. Escapados del mundo. Engullidos por Roma y sus rincones. Olores. Promesas. Futuro.!! Jurándose ambos amor eterno. Siempre amor. Una paloma se mete en la estancia. Arrulla nerviosa. Intenta echarla. Ésta vuela hacía lo alto de la cúpula central. Izharin observa. No ve a nadie. Se está dando la vuelta para marcharse. Bromas tontas se dice. Oye voces. Se gira. Los susurros nombrándolo se meten en sus oídos. Piensa que es el efecto aún de las píldoras y el whisky. Todo es turbador. No sabe donde mirar. De dónde provienen los susurros. Pide clemencia. En lo alto de la cúpula central ve una luminosidad. Unos focos quizás? Debe ser el colocón, piensa. El cansancio hace mella. Esas formas alargadas, luminosas, casi etéreas, esa luz que cimbrea en el espacio. De allí provenía los susurros con su nombre. Miró poseído fijamente a la luz que bajaba hacia él. Notó un calor que lo tomaba por segundos. Un olor cautivador a jardín de millones de flores. Por sus pies notó una invasión,interna, que iba subiendo poseyéndolo y aniquilándolo. _ Izharin soy yo no temas. Creyó volverse paranoico en aquel sitio. Ante sus ojos, tenía una mirada resplandeciente que lo miraba. Eran aquellos ojos grandes y marrones que tanto le gustaba. Su corazón atacado por décimas de segundos, limpiado, reestructurado, quitado los dolores y rescatando una fe que no poseía minutos antes. Se sentía restablecido, alegre, esos tentáculos luminosos, como pulpo insaciable venido de las profundidades abismales de la mar desconocida, seguían su curso por el cuerpo de Izharin. De pronto contempló una figura entera a un palmo de sus narices. Era él. Mourat en su inmensa eternidad. Consolándolo y dándole fuerzas. No lo resistió más y se desplomó cual bambalina delicada hacía un suelo que lo sostuvo. Son las tres de la tarde. Una enfermera espera el despertar del paciente que ya no delira. _¿Donde está?_¿Quién? Responde la enfermera. _Se desmayó en la basílica. Está usted agotado, pero bien. Puede marcharse cuando lo desee._ Habrá sido el calor. Murmuraba extraño. No recuerda casi nada. Solo un golpe en el corazón. Como un soplo eléctrico que se introdujo en él. Una nueva vida en su vida. Se siente feliz. Al llegar a casa todo está ordenado. Las píldoras han desaparecido. La botella de alcohol. Su mal humor. Se siente distinto. Fuerte. Una paloma está sobre el alfeizar de la ventana. Toda la estancia huele a flores. Ahora comprende. Su fe vino a salvarlo a él. El mensaje. Todo cobraba razón ahora. Otros mundos son posibles. La rica vida terrenal engrandece con el tiempo y espera paciente ese otro mundo diverso y eterno. El era bueno y noble. Abrió la cama para acostarse. Miró una foto de ellos dos en España y quiso pronunciar una vez más la palabra mágica para tener ese efecto de ida y vuelta que provocaba en él, de una forma intensa, un bienestar abrumador. Y por fin la pronunció : ¡GRACIAS! Y se quedó extrañamemnte noqueado por los sucesos del día. Poco a poco se iba sumergiendo en un profundo y placentero sueño con imágenes deseadas. La paloma alzó su vuelo. La noche hizo su historia en Roma. El Mundo, siempre perpléjo, miró otros designios en su Universo . Se fue andando lentamente por las veredas de la gente encantadora, con el fin de salvar otras historias, sin rozar los desalientos y los imposibles de la debilidad. Fin.
La Ópera
LA ÓPERA
- *CON ALAS HACIA LOS PARAISOS PERDUTOS DE ESE ANDEN MAGESTUOSO DE LA VIDA* Hoy llueve a placer. Los portones del olvido se abren despacio. Chirriando sus enormes puertas y saliendo a tropel los recuerdos encerrados en esas estancias añejas. Los cristales te invocan a que mires tras ellos. La imaginación vé esos palacios emergentes. Los acaricias uno a uno yendo a los lugares exactos donde se fabricaron y respiraron. Y se siente los besos en tu piel ya madura. Y las caricas regaladas. Y otro beso y otra historia. Vuelvo a mirar de nuevo por otro resquicio de cristal lloroso. Humedezco los dedos para ver sobre el empañado mundo que me ofrece y veo cambios, cambios importantes. De pié me deleito. Absorto y distinto. Sé que sólo soy un hombre. Despierto y callado. Pero un hombre tocado por un cristal. Embebido por la historia de ésta tarde lluviosa. Esperando que se haga la comida. Que cese la lluvia, para irme definitivo, a los sitios donde fui feliz y quedarme allí eterno. Ya no estaría perdido. Ni solo. Casta Diva otra vez. El cristal ha bajado de su reino y ha cobrado forma. Yo me he convertido en un Ángel barato y vuelo. De alguna manera sobrenatural he traspasado el cristal y soy yo quién da caricias y besos a los recuerdos reunidos. El portón era demasiado grande para contener la ira y los deseos el placer y la alegría. Me empapo de lluvia. Miro sin mirar y vuelo sin volar. El cristal implora que vuelva. El se siente mejor sobre el quicio de la ventana. Su destino de siempre y definitivo. Pero no quiero. Me siento con sustancia suficiente para coger otro tren que se me presenta oportuno. Y vagar brillante por mis reinos antiguos. La comida real huele. Me llama. Implora mi presencia. Se ha terminado el veneno calido de esa ópera y me veo acariciando al cristal que llora. Y la realidad otra vez. Las confesiones. Mis enamoros por todo. Mi felicidad de Alma apaciguada como estrella que pesa. El camino presente que me apetece más que el de ayer. Así que lo dejo. La razón implora su despojo y añoranzas que me ofrece. Ahí inerte, dependiendo de un quicio. Encendido siempre. Pegado como peregrino andante, a sus historias. Imitador y provocador. Florecedor y cautivo. Lo dejo ya. Porque nunca se cansa de contar. Cristal viejo y lascivo aprende a vivir primero y déjame en paz por unos momentos. He cogido la autopista más próxima e invoco despacio, con amor y respeto, su nombre diciendo, arrastrando por mi boca, su nombre: Cristal...Cristal...Cristal.
Arañado y Fragil
¡ ENERO ! ARAÑADO Y FRAGIL.
- ¡ Pasajeros ! Pasajeros de un tren mestizo llévenme por su recorrido, por favor, aunque sea a rastras. Tu no estas bien, me dicen las lenguas negras y de nuevo cabalgaba sobre la desilusión del frio o el calor. Aquellas carreteras de antaño eran desvencijadas y estrechas, amorfas de película barata. Tenían un punto, ahora desde los recuerdos, de paraíso terrenal añejo y encantado. Aquel no estas bien lo llevaba a ella. Se sentaba a las sombras y esperaba algun coche de sur a norte o viceversa. Algunas tardes eran generosas y con una pequeña tiza blanca anotaba las matriculas y hacia sus quinielas. Le estoy dando las gracias esta tarde remodeladora a Kiri y su Bailero estremecedor, hasta el punto emocionante y cautivador, que sigo en esa maltrecha carretera del olvido sentado, bebiendo en una botella de casera un refresco de agua con zaras. Elixir predilecto. Vagando en las horas muertas sin nadie. Preocupado y sin cariños. Las canconas se burlaban, siempre sus hijos eran mejores que uno. No era mas que un enfermo de ideas contando matriculas. Siempre ganaba ese Madrid de los sesenta y a veces empataba con Sevilla cercana y deseada,Badajoz era imposibles, pero alguna hubo. En una de esas bardanzas, aquel niño de ojos negros, aceitunado y precioso, se le mando a un recado presuroso. Se abrieron sus cielos. Tronaron sin treguas sus mejores quimeras. Tenia que ir a la tienda por un saquito de lavar. Un betis. En su interior siempre había mágicos muñecos. Aquel día uno con paracaídas. El tiempo barnizador le echo sus soplos para que jugara. Aquel paracaídas voló sin igual aquella mañana de Enero. Compenetrados. Jubilosos. El juguete y el niño volaban en una sinfonía poseedora de sus sueños hechos realidad. Aquel doblaje perfecto y creible. Aquella escena marchita ahora y revivida en estas horas aun tempranas, se tradujo en días felices. En una doctrina solo para su niñez calmosa y esencial. Tannhauser me posee alegremente. Abanica mi alma solitaria en la madurez. Me eriza la piel. Transportándome son su orquestación, como cachiporrera hechizada que lleva a su reino sagrado las añoranzas de los niños buenos. Bienvenida pues. Esta tarde sin luna también. Gris apetecible. Busco adecuadas hazañas para entretenerme y quererme. Agradar. Volar en paracaídas deseado. Esta vez sin querer huir a OTROS REINOS La mayoría de edad impone a sus soldados interiores sean valientes para seguir en la batalla pasajera de la vida. Que bonito me siento. Elegiaco quizás. Todos los recuerdos en un decorado débil y bien elegido. Todos los amores bregan por salir triunfantes y ganadores. Pero no, no les dejo ganar la batalla de esta tarde. Anteayer quizás. Ahora esta todo clasificado en los archivos. Que hermosa Lucia di Lammermoor. Debí tenerla en aquella niñez para que me descalabrara cual Lucecita ciega y radiofónica. Que sinvivires aquellos. Sin respirar siquiera en los cuartos de costura. Silencios absolutos. Solo el hilvan sobre las costuras de la ropa y aquellas voces enlutándonos por días en el misterio de la pobre cieguita. Ahora me siento mas joven. Esta tarde me reconforta María, sale a escena con Casta Diva. Me derrito. Peso menos, buena terapia para los estragos que nos esperan estos días. Furtiva sale la Emoción a mi rostro. Se interesa por el acontecimiento de Enero y la dejo fluir encantada. Vuela blanca, transparente como caricias oportunas y se posa en mi piel de niño nuevamente. Narrador caucionado. Funcionario de la Historia. Querido por ella. Y contratado para sus jardines verdes y de hiedras cuando él lo quiera. Ahora cuenta nuevamente, en las horas del Tiempo, matrículas enfermizas y contaminantes. Hágase pues lo que deseas Historia. Esto sigue aburrido y a peor. Bienvenida, Tu che le vanitá, gracias Renata. Vengo de unos aposentos nunca vistos. Sus roces hieren mis recuerdos. Me aman sin amantes. Oyen mis suplicas y estoy preso. Encerrado en confines extraños. Por eso no estoy bien. Sigo enfermo. En mi mundo. Acariciando los arpegios y las melodías, por el espacio del Tiempo. El mío. Me pongo un frac. Digo un sortilegio para la Razón y no atino. Los fragmentos de la memoria me reconstruyen, pero la quiniela no toca. Renata Renata que haces? porqué rozas mi inútil piel? Porque lloro ahora? Nadie se queja ni me olvida cual vagabundo indeseado. La tarde decae como en un sueño cansado. Estas teclas pesadas son mareadas casi en penumbra por sus náufragos. Dedos marineros. Aprendices de nada. Que teclean educados. Desarticulados. Desorganizados. Melodías en un mar menor. Fronterizo con la Tierra. Nunca un Océano misterioso. Poseedor. Pero bueno...viva la mar cercana de los dedos. Majestuosa la Traviata se va despidiendo, conmigo al frente de este timón descalabrado por las tormentas de los deseos, nos vamos a otras ferias, con otras puertas que se entreabren gracias a los cariños generosos de sus moradores. Una Adriana pide un poco mas de limosna. Le he dado un manto verde de lanita, para que se de calor y un beso en esta tarde de Navidad. Le he dicho que pase a mis estancias y se reconforte con un café. Me ha dicho que no. Solo tres minutos y un pañuelo para limpiar mi emoción, me ha durado su visita y vaga ya por esa tarde singular con su desventura. Adiós pues. Gracias por tus horas. Tabernera del puerto. La noche de mi tarde añeja ha llegado. El viento brama seco. En unos segundos ha empezado a humedecerse y a templar su hombría poderosa.Cae pues la maldición de su poder. Que nadie ose salir del mundo ahora mismo. Las casas huelen al goteo de la lluvia. La calle sombría muestra sus regueros. Los alumbrados navideños mecen sus mensajes que mañana se iran al olvido. Oportuna, pues, las horas de esta primeriza noche lluviosa y fria, me abren de nuevo el loco mundo de la Ópera. Para un loco que acaba de hacer otra generosidad. Prestar un paraguas a una descarriada amiga que ha venido en auxilio, aun teléfono marchito. El mío. A llamar a un no menos descarriado amante que se ha perdido y no lo encuentra. Bendita la generosidad. Los suspiros de ella rescatados en mi casa, y unas afortunadas caladas de un chester prestado. La tengo detrás de mí, en silencio prohibido y no deseado por el narrador, pero las circunstancias aúnan mi deseo de seguir escribiendo en soledad y no puedo mientras Monserrat desgrana las lisonjas de sus hombres en El Rey que Rabió, que casualidad. Acaba de irse. Tampoco rabio yo. La soledad anuncia su buena presencia. Kiri acaríciame oportuna en mi semblante. Madrina engrasa bien las campanas para nuestra noche arrugada. Aun no ha venido pero seguro será Vieja y sabia. Kiri, Kiri veo los mundos otra vez, los deseados en las amplias llanuras de mi soledad. Esparce cuidadosa los castigos. Te los amontonaré si quieres. Se los llevará un Capitán. Con el plumin deseado le daré instrucciones. Una somatada adecuada para que no vuelvan a molestar. Pero no dejes de cantar. No ceses de revolotear aquí y allá. En esta noche rara de visitas. Tengo un árbol encendido y un molino de viento con sus aspas girando sobre un portal encantador. Kiri ven a verlos los apagaré sin deseos de hacerlo. Pronto. Me sumergiré en sabanas calidas, apagando la tenue luz de la noche. La farola interior que me alumbra. Para que sea negra absoluta. FIn.
- Temas 64 Duración 05h 29m Oida 440 veces
La Diva Nieve en el Sur
Etiquetas: Besos.
De un Limbo en Noche Nevada
De un Limbo en Noche Nevada
De donde has salido? De un Limbo hecho de Besos. Cocinero sensato. Amador de pequeños en vacaciones. Que grande tu rumbo que me cede oportuno un trono, el de las letras, para tí. Rodrigo Leao y la nieve de esta noche, son viejos conocidos de mis nostalgias de siempre.¿ Porque lo supistes me gustaria?¿ De que me conoce vos?, fascinante marinero. Pregonero de Libertad. Mistico gesto con tu boca lejana que proclama: Nada de que preocuparse. Sigue en tu camino que me gusta, con tus palabras evocadas. Con tu nieve de Sur. Con tu cante portugues. Fino envoltorio en primeros regalos de mes profanado por la nieve prestada de tu Norte. Gracias Maestro. La balada del abandono, el mio, ya no es tal. La suerte me proclama decisiva que vaya a la gloria. Sube la cotización esta noche. Las guitarras hacen mirar sobre mi ventana. Los minaretes lejanos alumbran mi camino. Que bien me has hecho sentir con tu recomendación musical. No desearía comer. Ni acostarme. Solo mirar tras la ventana. Eterno. Reluciente. Principe encantado y amado. Esperando ser poseido por ella. Fotografiarme con ella. Por ella. Pues mañana partirá con rumbo desconocido. Dejandome destruido de amor. Con un regalo, eso si. Las mujeres son el desengaño al fin y al cabo. Dios mio que musica que me abraza esta noche. Porqué tan feliz en mi baratura de humano. ¿Porqué yo?. Que contesten los Adivinos del Tiempo. Prefiero no perder tiempo por si acaso me llama y debo ir con ella. Blanca de hace siglos. Con chofer torpe y mortal. Pero leal. Un piano me hace parar unos instantes A Ciudade Queimada. Sus primeros compases me hacen cerrar mis ojos. Me envuelve la voz de ella y me adormece. Calumniado por los deseos, prosigo mi gratitud hacia el Limbo de los Besos, que no deseo dejes de dar, ni de darme, ni de recomendarme, para que flote en mi benigna y fragil mortalidad, despacio, lento, hasta que desaparezca en los siglos, envuelto de olvidos y colmado de besos. Gracias Miguel.
viernes, 8 de enero de 2010
Por fin el Onanista
Dejamos la merienda sobre el tronco. Me entretuve con mi yoyo de madera. Él fumaba, Miraba aquí y allá. Se levantaba volvia a sentarse. Aburrido quizás. Inesperadamente me preguntó si leia y le dije que iba a la biblioteca a leer los tebeos. Me dijo si queria ver una revista y le dije que bueno. Se sacó de su pecho una revista pequeña que la ojeó primero. Empezo a mirarme inquieto. Yo lo encontraba bello. Me dijo si quería ir a la casa por agua, le dije que no, el dijo, bueno, mantente callado, voy a enseñarte la vida, se desabrocho la camisa, y se palpo la entrepierna, en aquel momento intuí algo grandioso, mi cuerpo se excito deseoso, experimente una sensación que me hacia enrojecer las mejillas, quería fundirme con la naturaleza de septiembre y mis sueños eternos. Somos hombres verdad? Si, le contesté yo,. Que quede entre nosotros. Y me enseñó aquella revista. Un cura confesando a una monja. Despues pechos descomunales. Un pene asombroso. Bellos. Desnudos completos. Culos y miradas viciosas. Me hizo sostener esa revista, mientras se sacaba su pene y lo floraba suavemente. No tengas miedo. No, decia yo, quería fundirme con él, tocarlo, comermelo, pero algo me lo impedia, seguía pasandole las paginas y en un momento determinado me aparto violentamente, tire la revista y el se hecho para un lado jadeando, le vi el culo y me sumergí en deseos muy profundos. Acto seguido se vistio todavia poseido y me dijo: Perdoname, esto entre nosotros. Vale dije yo. Despues me asome a algo blanquecino y gelatinoso que habia echado de su pene y me conto que eso era la vida y de ahí veniamos, se llama cuajarones, fue su palabra, hoy en dia es semen queda más fino. Murió en una carcel Juan Manuel. Siempre desee que viniera. Nunca mas vino. Y cuando me masturbaba en su tiempo correcto de hombre ya 16 0 17 años, me venía a la imaginación su figura, su vientre terso, aquella revista ingenua que años mas tarde las vería con otras historias,... los vientos calidos del verano, sus aromas y sus luces ya no volverian con aquella intensidad tan perturbadora de aquella tarde con él, el olvido nos segó, hasta este momento que revivio para tí la historia sagrada de una biblia deseada pero mal escrita. Saludos.
Tercera Parte
Aniana, que así se llamaba, se instaló en la salita donde estaba la radio, para mas inri, con su hija. Por las noches lloraba mucho y a mi se me antojaba que queria comersela empezando por los pies, era tonta la pobre, se levantaba mi madre, mi abuela para ver esos lloros, una vez dije en voz alta: - Ya se la ha comido? Y me propinaron algunos y buenos guantazos en la boca que me ardía. Pues por fin llegó el día de conocer al misterioso hijo del pecado, Juan Manuel, no me parecía como el padrastro, pero tenía un punto canalla, el pecado los fabrica asi. Yo lo miraba con entusiasmo y deseos que nacian en mi en contadas ocasiones. Mis trastadas seguian y los nervios de todas ellas y las ferias a flor de piel, requerian otras atenciones en la cocina y yo era abandonado a mi suerte y requerido solo para las comidas y cenas, asi que casi siempre vagaba por mis sueños abandonados. Una tarde mi abuela sugirió que diera un paseo con él, hacia la cerca. Siempre he imaginado que ellos pensaban que yo no era normal, ni jugando, cosa mas estupida y descabellada, pero pensaban asi. Asi que creo que lo que voy a contarte ahora era fruto de sus maquinaciones con el errante pecador, para que me bajara a la tierra de ellos y no estuviera siempre en la luna, querian hacerme muy temprado hombrecito y no un mamarracho. Aprender al fin y al cabo. Trotando pues y moribundo cual Antigona por su rey malvado, prepararon la merienda y me quitaron del medio y me fui con él, enseñandole los caminos tediosos donde iba al campo, el me acariciaba la oreja, me decía que tenia un radiocastte donde se ponia musica. Yo pense que era como mi radio, pero no, era mas extraño y cautivador, nunca lo habia visto, a estas que llegamos a la cerca. Las higueras estaban esplendidas y rebosantes de higos. Me hacía mil preguntas, hasta que nos instalamos en una de ellas, lejos del camino, a la sombra de un septiembre que me iba a dar mas banderines para mi fiesta en el doblado, y colgarlos de lado a lado imaginandome que era la calle principal con sus alumbrados majestuosos, que se quedaba en el de la ventana pequeña que daba a la calle. Pero no quiero olvidar a Juan Manuel y perderme en otros vericuetos ....
Segunda Parte
Mi abuelo se fue unas casas más arriba con otros hombres. Para quitarme los miedos de mi visita al doblado, me fui a la salita de estar donde habia una impresionante radio, me parecia lo mas de lo mas, con muchos botones y teclas, donde se leía Roma, Paris, Madrid, Barcelona, El Cairo etc...la enchufe y navegué ingenuo por sus mundos hasta encontrar lo deseado, solo música. Despues abrí el arca de la abuela, y sus trapos, colocandomelos sobre la cabeza y el cuerpo, me iba al corral, cogía una fregona, que era mi lanza, y batallaba con las marisuñas del pozo, con los fantasmas del tinaón, miedos inculcados por los mayores, porque era muy aficionado a robar los huevos de las gallinas y estamparlos contra el enemigo imaginario, y sus calculos de huevos, pues, no les cuadraba. La casa seguía acariciada por los velos, quizas, estremecedores de alguna ópera o melodías sugestivas. En el corral un guerrero noble iba oscureciendo al enemigo, mientras las estrellas callaban mi batalla, protegiendome de algun guantazo inmerecido de mi padre o un tiron de orejas de mi abuela porque veía anomalias en su arca. Dejaba todo y me sumergia en el espacio de la salita de coser, donde majestuosa, imponia su poder, a todos los huespedes que osaran pisar su territorio sagrado, la radio. Emitia una luz amarillenta, me tumbaba en el suelo, mirandola de frente, rendido por las batallas, escuchandola cual fiel pupilo y quedandome dormido, feliz y dormido. Dias despues supe que iban a venir unos parientes de Badajoz, una sobrina de mi abuelo materno, con un hijo que tuvo de soltera. Ella era fea, con un punto de estupidez en su persona, que se me antojaba retrasada y no iba mal encaminado. Una niña pequeña de su matrimonio ya formal y un marido divino y deseado por mi, que era encantador, de ojos arrebatadores y grandes y que solia traer una cámara de fotos para hacer perenne y para la posteridad , los recuerdos de mis 8 años , tenía un tic en el rostro y tartamudeaba un poco, me enamoré de él incluso estudiando de mayor el Badajoz iba a buscarme al internado, pero esas son otras historias....
El Interprete y el Onanista
Siempre venían a la casa de los abuelos, gentes, parientes de fuera. En fechas señaladas. Esta historia recrea un momento de ese niño interprete y amante de las historias mas bellas de su imaginación. Disfrutala Capitan.
El antifonario de la abuela, yermo sobre su mesita de noche, esperaba recobrar la vida junto al rosario de nacar y un velo negro de tacto desagradable, que se ponía en la cabeza para ir a la novena de la Virgen de Tentudia. El Yayo, mientras la abuela se perifollaba, preparaba una copa de tinto y unas barajas de cartas, esperando a sus vecinos en el umbral de la calle de una tarde cualquiera de verano, tarde de septiembre. La casa sosegada, sin mujeres, sin nadie que lo molestara, con las penumbras y sombras de ese decaer peculiar del verano sobre el interior de la estancia, era el momento oportuno para el niño, yo, la hora señalada para seguir descubriendo. La bodega me imprimia miedos y respeto, repleta de todo, se avecinaba visitas, y mi alegría era maxima. Los doblados silenciosos y misteriosos me producian un alboroto de sensaciones, mezcla de miedos y algarabia, subia los escalones, un o a uno, tentando quizas a las maldiciones, se me comprimia el corazón, se agitaban los deseos, subia lentamente hasta el final donde una ventana pequeña que daba a la calle, me quitaba el remiedo porque veía la luz, pero allí, en los maderos con goteras colgaria los banderines de la feria ya proxima, allí haría un banquete de niño despues de los penosos dias posteriores a la feria, nunca me gusto se terminara e imaginaba como sería este año y a quien invitaria y como arrancaria los banderines sin que los municipales me regañaran. Mientras tanto recorria las otras naves. El cajon del picón semi vacio. Ristras de ajos. Costales amontonados. Muebles desvencijados etc siempre lo mismo... y ya bajando hacia la casa otras dos estancias con claraboya, donde nunca me metia porque rozaba con la cabeza y habia muchas telarañas y me daban asco y miedos profundos, habia muchos cacharros que no llamaban mi atención. Cerraba la puerta del doblado y me aventuraba por las habitaciones de los mayores, sus roperos y arcas, mesitas y tocadores...
El antifonario de la abuela, yermo sobre su mesita de noche, esperaba recobrar la vida junto al rosario de nacar y un velo negro de tacto desagradable, que se ponía en la cabeza para ir a la novena de la Virgen de Tentudia. El Yayo, mientras la abuela se perifollaba, preparaba una copa de tinto y unas barajas de cartas, esperando a sus vecinos en el umbral de la calle de una tarde cualquiera de verano, tarde de septiembre. La casa sosegada, sin mujeres, sin nadie que lo molestara, con las penumbras y sombras de ese decaer peculiar del verano sobre el interior de la estancia, era el momento oportuno para el niño, yo, la hora señalada para seguir descubriendo. La bodega me imprimia miedos y respeto, repleta de todo, se avecinaba visitas, y mi alegría era maxima. Los doblados silenciosos y misteriosos me producian un alboroto de sensaciones, mezcla de miedos y algarabia, subia los escalones, un o a uno, tentando quizas a las maldiciones, se me comprimia el corazón, se agitaban los deseos, subia lentamente hasta el final donde una ventana pequeña que daba a la calle, me quitaba el remiedo porque veía la luz, pero allí, en los maderos con goteras colgaria los banderines de la feria ya proxima, allí haría un banquete de niño despues de los penosos dias posteriores a la feria, nunca me gusto se terminara e imaginaba como sería este año y a quien invitaria y como arrancaria los banderines sin que los municipales me regañaran. Mientras tanto recorria las otras naves. El cajon del picón semi vacio. Ristras de ajos. Costales amontonados. Muebles desvencijados etc siempre lo mismo... y ya bajando hacia la casa otras dos estancias con claraboya, donde nunca me metia porque rozaba con la cabeza y habia muchas telarañas y me daban asco y miedos profundos, habia muchos cacharros que no llamaban mi atención. Cerraba la puerta del doblado y me aventuraba por las habitaciones de los mayores, sus roperos y arcas, mesitas y tocadores...
jueves, 7 de enero de 2010
No Vendo
(Un momento que pongo a Pink Floid y sigo vendiendo.)Olvida muchacho y remonta la cuesta de tus sueños. No vendas nada. No te quedes a ciegas en tu paraiso. Solo con tus manos tapando las inmundicias atras y adelante. Quita ese For sale. Ese se vende. No merecen tus lágrimas. Ni tus suspiros. Ni tus buenas artes. Dejalos ahí en sus maltrechas cabañas de pan y agua. De rezos inútiles e impertinentes y falsos. Déjelos que murmuren porque los siglos los entumecieron. Tienen un cerebro extraño y mal trecho. Guarda de nuevo tus cosas en tu jardin diario. Es tu vida. Tus deseos. Tu historia y tus arrugas. No mereces la pensión barata. Ni el Alamo solitario. Ni un puente acaudalado. Mereces las caricias del Tiempo y los perdones de tus Dioses que te vigilan. Recoge tus historias y ponlas de nuevo a cabalgar alegres y únicas sobre letras sensatas y honradas que las llevaran al puerto donde está la mar teñida siempre de azul y de olas alegres y grandes y únicas. Abanicalas con los aires del Sur y presentalas derechas e hirientes. Altaneras y Deseosas. No vendas te lo suplico. Él te quiere y naciste para él. Te puso una historia en tus entrañas. Un Ser. Un Pensar. Una Angustia. Una Torpeza. Una Alegria. Una Esperanza. Te puso tantas cosas para ti. En tu corazón individual. En tu persona espabilada. Independiente..Deja que se haga todo y recoge los frutos que son buenos. Te lo suplico por ultima vez: Deja de vender. Nada siquiera. Hasta hace unos momentos, capitan, mi soberbia, mi rábia lo hubiese vendido todo, para irme burlado a algun misero sitio. Pero ha salido el sol. La voz se ha ido. Quedando para ambos plasmada esta carta que nos conseguirá dejar de limpiar cuando venga la ocasión las miserias de otros. Dejo pues la venta y entro los letreros, me los trago con orgullo y lleno la despensa con mis telarañas añejas. Recuerdos hermosos que me hicieron hombre singular para Dioses singulares. Abrazo pues lo que habrá de venir. Porque será bien recibido y amasado para que la posteridad refleje los hechos lo más amablemente posible y las lenguas negras muerdan la rabia eternamente.
Se vende
Ayer quise vender, imprudente mis cosas y mis sueños. For sale, rezaba el prospero letrero en un jardin soleado en los terrenos de mi Universo. Quise vender de un plumazo mis sarampiones. Mis toses. Mis amarguras. Las calenturas que me hicieron crecer. For sale, esa cosa en ingles por si venían forasterios y les interesaba algo tambien. Hoy lo comercializamos todo. Quise quedarme sin nada. Irme debajo de un puente a dormir mi vejez. O debajo de un álamo a pensar en mis pensares pretéritos y envejecer de hambre y de cariños nunca tenidos, rebozarme en amistades deseadas que nunca las fueron y engañarme una vez más por torpe y bueno. Quizás estar en una maltrecha pensión de mullido colchon mal oliente y amarillento de otros deseos extraños que no los míos. Eso si no quise vender un casette. El y yo vagaríamos solos y sin nada. Tiene autonomia ilimitada y por tanto no necesita pilas ni luces. Cantaría hasta verme desaparecer. En los huesos últimos de mis carnes comidas por esos gusanos venidos de los paraisos hambrientos de lo invisible. Se vende, pregono con rabia, para no dejar a los mercaderes indeseados mis casa y mis cosas. Vendo una bicicleta de trece años. Una armonica de reyes de siete años. Mis perros que han venido del inframundo, porque me los mataron, han venido a apoyarme. For sale se vende la cuadra con sus gallinas. El tinaón con sus circos. Los cacharritos de ferias que mataban leones y tigres y jirafas. Se venden los veranos y sus siestas. Los ronquidos del desamor. El portal de carton y la molineta y sus escondrijos. No quiero nada señores, quiero marcharme cuanto antes, vendo, vendo las pelotas y las combas, el truque y sus rayuelas. Mi erizada pìel con la radio de la abuela. For sale, se vende mi primera sábana manchada de placer a los 16, ya eres un hombrecito me decian aquellos curas, se vende tambien, no quiero nada. Deseo irme al alamo, a la pensión barata,debajo de aquel puente con mi radio. No quiero esas heridas. Ni sus risas en esos pasadizos imaginables que me proporcionaban la liberdad deseada, pero en el fondo desencantada..For sale se vende...
Labios de Invierno que Besa
Me gustan los labios de dios invierno. Labios rojos que pronuncian y calman arroyos secos de esperanzas sin sitios. Me gustan con su aire interior, suave y humedo cuando dan y pronuncian Beso. No se que pensar. Ya no siento. Me parece un palpitar extraño. Un Bajo tocando sobre vientos huracanados que no puedo oir. Los labios pronuncian... Digieren adecuados... Traspasan su original orgia... Retuercen incansables una bendición... Besos. Y al fin la orquesta que no estaba marchita, alumbra, emociona, eiperres de vida relumbran, se amontonan en sensaciones únicas por ese beso desconocido. Suena la máquina y llena de besos se cierra rica en recompensas. Escupen la envidia y la sin razón, porque es llenado de besos. El dios invierno es encantador. Su aura generosa reconforta al hombre harapiento de todo. Me gusta Quique y el señor laMontagne, debes de ser extraordinario, descubridor de emociones, pero estoy en otros escenarios subidos, ahora mismo, reconfortado por un angel, que no conozco y me consuela, como la fe que tengo invisible y re confortadora que me la dan otros altares. Como Pink Floid, abriendome, descalabrandome, emocionandome...quien puede ser mas afortunado en este dia de Reyes, sino yo....recompensa no buscada de unos labios que pronuncian, Besos. Gracias Miguel. Algún día plantaré, orgulloso, en un Jardin Eterno, lo econfortante de tus palabras. El desvarío de mi soledad atenuada es menor, por eso de tener un Angel a tus espaldas, doloridas y pesadas, que algodonan la pus con besos y con ese estar ahí. Gracias. Llenaré kilometros en blanco papel de besos con sus premios correspondientes. Me iré al fin a un cristal con colores y con mis labios fabricar un mundo de vahos empañados por mis voces y de voces tenues que pronuncian sinuosos y lentos ...graaaciiiasss. Veré la autopista blanca recorrer incansable el Universo y todo el mundo aprendería a besar y consolar. Y me dormiría en mi cristal. Y el conmigo. Y los dos juntos..abrazados..besados seríamos en el olvido, una mota, pero diafana y feliz. En una casa cualquiera yacerían únidos, consolados ambos...por los besos.Besos. Besos. Besos. Bonito manjar pues.